Asignaciones

*Esto solo es una ayuda extra, donde podrás obtener algunas ideas para tus asignaciones. Pero TÚ debes preparar tu propia asignación.

Empiece conversaciones (3 mins.) DE CASA EN CASA. Ofrezca un curso bíblico de forma directa (lmd lección 4 punto 3).

Marco de circunstancias: Durante la predicación de casa en casa, el publicador inicia una conversación con una ama de casa. Ella comenta que la situación económica le preocupa porque cada vez es más difícil hacer que el dinero alcance hasta fin de mes. El publicador le muestra que la Biblia contiene consejos prácticos para afrontar las preocupaciones de la vida diaria y le ofrece un curso bíblico gratuito y sencillo.

Publicador (a): Hola, buenos días. Mi nombre es [nombre]. Estamos conversando brevemente con los vecinos porque muchos nos hacemos preguntas sobre la vida, el sufrimiento, la muerte y el futuro. Pero también nos preocupan cosas del día a día, como tener suficiente para cubrir los gastos o lograr que la familia esté bien. En su caso, ¿qué diría que le preocupa más?

Ayudante: Pues, sinceramente, lo que más me preocupa es la situación económica. Uno hace las compras y cada vez alcanza para menos. Hay que tratar de estirar el dinero hasta fin de mes y eso genera bastante estrés.

Publicador (a): Sí, la entiendo. A muchas familias les pasa lo mismo. Y cuando hay preocupaciones económicas, también puede afectar la tranquilidad y hasta la relación entre los miembros de la familia. Precisamente por eso quería mostrarle algo que me pareció muy interesante.

Mire lo que dice este párrafo de nuestro manual de estudio: “Muchos nos hacemos preguntas sobre la vida, el sufrimiento, la muerte y el futuro. También nos preocupan las cosas normales del día a día, como ganar lo suficiente para vivir o tener una familia feliz. Mucha gente se ha dado cuenta de que la Biblia responde a esas preguntas tan importantes y que, además, les da buenos consejos para la vida diaria”.

Ayudante: ¿De verdad la Biblia habla de cosas tan prácticas?

Publicador (a): Sí. Y eso es precisamente lo que me llamó la atención. Antes yo pensaba que la Biblia hablaba principalmente de temas religiosos y que servía para conocer a Dios, pero no imaginaba que pudiera dar consejos tan útiles para los problemas cotidianos.

Por ejemplo, contiene principios que pueden ayudarnos a tomar mejores decisiones con el dinero, evitar deudas innecesarias y mantener la calma cuando tenemos muchas preocupaciones.

Ayudante: Eso sí me interesaría. Porque a veces uno sabe que tiene que organizarse mejor, pero no siempre sabe cómo hacerlo.

Publicador (a): Exactamente. Y algo que me gusta es que la Biblia no promete soluciones mágicas ni dice que los problemas económicos van a desaparecer de un día para otro. Más bien, nos da principios que pueden ayudarnos a tomar buenas decisiones y a afrontar mejor las dificultades.

Ayudante: Pero yo he intentado leer la Biblia y, sinceramente, me cuesta entenderla. Es bastante grande y uno no sabe por dónde empezar.

Publicador (a): La entiendo perfectamente. A mí también me pasaba. Por eso me gustaría mostrarle algo que puede resultarle práctico. Nosotros ofrecemos un curso bíblico interactivo y gratuito. Usamos este folleto y escogemos temas que sean de interés para la persona. Leemos unos párrafos cortos, buscamos algunos textos en la Biblia y luego conversamos sobre lo que dicen.

Ayudante: ¿Y cuánto tiempo dura?

Publicador (a): No tiene que ser algo largo. Podemos dedicarle unos 5 o 10 minutos. No hay exámenes ni ninguna presión. La idea es que usted pueda comprobar por sí misma si lo que dice la Biblia realmente puede ayudarle.

Ayudante: Bueno, así sí me parece interesante. Podríamos probar.

Publicador (a): ¡Qué bien! ¿Qué le parece si la próxima semana vemos la primera lección? Podemos hacerlo el sábado por la mañana, cuando quizás tenga un poco más de tiempo.

Ayudante: Sí, el sábado por la mañana estaría bien.

Publicador (a): Perfecto. Entonces nos vemos el sábado y analizamos juntos la primera lección. Estoy segura de que le va a resultar interesante. Que tenga un excelente día.

Ayudante: Muchas gracias. Igualmente.


Explique sus creencias (5 mins.) Discurso. ijwfq artículo 37. Título: ¿Por qué no se involucran los testigos de Jehová en asuntos políticos? (th lección 14).

Vivimos en una época en la que las cuestiones políticas pueden generar opiniones muy diferentes. Durante las elecciones o cuando hay cambios de gobierno, es común escuchar debates en la calle, en el trabajo, en la escuela o en las redes sociales sobre qué candidato o partido podría solucionar mejor los problemas de la sociedad.

En ese contexto, algunas personas se preguntan: ¿por qué los testigos de Jehová no se involucran en asuntos políticos? ¿Por qué no votan, no buscan cargos públicos ni apoyan campañas o causas políticas?

¿Significa esto que no nos importa nuestra sociedad o el bienestar de las personas? De ninguna manera. Nos preocupan profundamente las personas y deseamos que tengan una vida tranquila y feliz. Pero nuestra postura política se basa en principios bíblicos.

Veamos brevemente cuatro razones que explican por qué mantenemos una postura neutral.

Seguimos el ejemplo de Jesús y somos leales al Reino de Dios

Nuestra neutralidad no se debe a una cuestión cultural ni a preferencias personales. Se debe principalmente a nuestra lealtad a Dios y a su Reino.

Pensemos en lo que ocurrió con Jesús. En Juan 6:15 se relata que, cuando la gente quiso hacerlo rey, Jesús se retiró. ¿Por qué? Porque no estaba interesado en convertirse en un gobernante político.

Además, Jesús dejó claro que sus seguidores no serían parte del mundo. Nuestra principal lealtad, por lo tanto, está con el Reino de Dios, el gobierno celestial por el que oramos cuando decimos: “Venga tu Reino”.

Podemos compararlo con un embajador. Un embajador representa los intereses de su gobierno y procura mantenerse al margen de las disputas políticas del país donde está destinado. De manera similar, los cristianos verdaderos consideramos que somos representantes del Reino de Dios y mantenemos nuestra neutralidad política sin importar en qué país vivamos.

La neutralidad protege nuestra unidad

Hay otra razón importante. La política puede dividir profundamente a las personas. Incluso familiares y amigos pueden terminar enfrentados por sus opiniones políticas.

Pero nuestra hermandad es internacional. Los testigos de Jehová vivimos en muchos países y pertenecemos a culturas muy diferentes. Tenemos opiniones personales, gustos y antecedentes distintos, pero no permitimos que las diferencias políticas nos dividan.

Imaginemos, por ejemplo, que dos hermanos pertenecieran a partidos políticos opuestos y comenzaran a defender sus respectivas posiciones dentro de la congregación. Con el tiempo, podrían surgir discusiones, resentimientos y divisiones.

La neutralidad evita ese problema. Nos permite hablar con cualquier persona sobre el mensaje del Reino sin que piense que estamos promoviendo una ideología o un partido político. De esta manera, protegemos algo muy valioso: la unidad de nuestra hermandad mundial.

Ser neutrales no significa ser rebeldes

Quizás alguien pudiera pensar: “Si los testigos de Jehová no participan en política, entonces deben estar en contra de los gobiernos”. Pero eso no es así. La Biblia nos manda a respetar a las autoridades.

Romanos 13:1 dice: “Toda alma esté en sujeción a las autoridades superiores”. Por eso, los testigos de Jehová somos ciudadanos respetuosos y obedecemos las leyes. Pagamos nuestros impuestos, respetamos a las autoridades y colaboramos con las medidas que contribuyen al bienestar de la sociedad.

Nuestra neutralidad política, entonces, no significa rebeldía ni anarquía. Podemos respetar a un gobierno y a quienes ejercen autoridad sin convertirnos en defensores de un partido político o candidato. De hecho, nuestra postura demuestra que queremos ser ciudadanos pacíficos y respetuosos, independientemente de quién esté gobernando.

¿Cómo demostramos nuestra neutralidad en la vida diaria?

La neutralidad no es simplemente algo que decimos creer. También debemos demostrarla en nuestras conversaciones, nuestras acciones y hasta en lo que publicamos en internet.

Por ejemplo, si en el trabajo, en la escuela o con nuestros vecinos surge un debate político, no necesitamos entrar en una discusión ni criticar duramente a un candidato o gobernante. Podemos escuchar con respeto y, cuando sea apropiado, explicar con tacto por qué hemos decidido mantenernos neutrales.

También debemos tener cuidado con las redes sociales. Podemos preguntarnos: ¿Lo que estoy compartiendo podría dar la impresión de que apoyo a un partido o candidato?

Quizás se trate de un meme que ridiculiza a un político, una publicación que promueve una campaña o un comentario que ataca a quienes piensan diferente. Aunque parezca algo pequeño, participar en ese tipo de contenido podría hacer que otros cuestionen nuestra neutralidad.

Por último, debemos cuidar nuestra actitud mental y de corazón. Es normal apreciar los esfuerzos que hacen los gobiernos para mejorar la sociedad. Y podemos estar agradecidos cuando se toman medidas que benefician a las personas.

Sin embargo, no olvidamos dónde está nuestra verdadera esperanza. Los gobiernos humanos, aunque tengan buenas intenciones, no pueden eliminar por completo problemas como la injusticia, la pobreza, la enfermedad y la muerte. Por eso confiamos en que el Reino de Dios es la solución definitiva.

Conclusión

Entonces, ¿por qué no se involucran los testigos de Jehová en asuntos políticos?

Primero, porque seguimos el ejemplo de Jesús y somos leales al Reino de Dios.

Segundo, porque nuestra neutralidad protege la unidad de nuestra hermandad mundial.

Tercero, porque ser neutrales no significa ser rebeldes; respetamos a las autoridades y obedecemos las leyes.

Y cuarto, porque demostramos nuestra neutralidad en nuestras conversaciones, en las redes sociales y en nuestra actitud de corazón.

Mantenernos neutrales no significa que no nos importe la sociedad ni las personas. Al contrario, demuestra que confiamos plenamente en la solución que Dios ofrece mediante su Reino.

Así, al mantenernos neutrales, demostramos lealtad a nuestro Rey, Jesucristo, contribuimos a mantener la paz con nuestro prójimo y protegemos la hermosa unidad de la congregación.


Empiece conversaciones (4 mins.) PREDICACIÓN INFORMAL. Use ijwyp artículo 106 para ayudar a un compañero de clase que está estresado porque siente que un maestro lo trata mal (lmd lección 3 punto 3).

Marco de circunstancias: Durante un cambio de clase, el publicador habla con un compañero que está preocupado porque siente que su profesor de Matemáticas lo trata mal. Lo escucha con empatía y le comparte algunos consejos de un artículo para jóvenes sobre cómo llevarse bien con un maestro, ofreciéndose a enviárselo por WhatsApp.

Publicador (a): Oye, [nombre], ¿todo bien? Te he visto muy serio desde que salimos de la clase. Normalmente eres más relajado, pero hoy estás bastante preocupado. ¿Quieres contarme qué pasa?

Ayudante: La verdad es que estoy harto del profesor de Matemáticas. Siento que me tiene entre ojos. Por cualquier cosa me llama la atención delante de todos y, aunque me esfuerce, parece que nunca es suficiente. Incluso siento que mis calificaciones son más bajas de lo que merezco. Ya me están dando hasta ganas de no venir a la escuela.

Publicador (a): Te entiendo. Debe ser muy incómodo estar en una clase pensando que el profesor va a criticar todo lo que haces. Y, si además sientes que tu esfuerzo no se refleja en las calificaciones, es lógico que termines frustrado y estresado. ¿Desde cuándo notas que está así contigo?

Ayudante: Desde hace unas semanas. Antes no tenía problemas con él, pero ahora siento que, haga lo que haga, siempre encuentra algo malo.

Publicador (a): Eso debe ser bastante agotador. Y entiendo que te moleste, sobre todo si estás haciendo tu parte. ¿Qué pasó hoy? Te noto especialmente preocupado.

Ayudante: Ayer entregué un trabajo en el que me esforcé muchísimo. Me quedé hasta tarde terminándolo y hoy me lo devolvió con una calificación baja. Ni siquiera sentí que hubiera revisado todo.

Publicador (a): Claro, después de dedicarle tanto tiempo, recibir una nota así debe sentirse muy injusto. Si estuviera en tu lugar, probablemente también estaría molesto. Pero mira, justo hace poco leí algo que me hizo pensar en una situación parecida.

Ayudante: ¿Qué leíste?

Publicador (a): Un artículo de la sección para jóvenes de JW que se llama “¿Cómo puedo llevarme bien con mi maestro?”. No dice que tengamos que aceptar que un maestro nos trate mal, sino que propone algunas ideas para manejar mejor este tipo de situaciones.

Ayudante: ¿Como cuáles?

Publicador (a): Una de ellas es intentar entender qué puede estar provocando la actitud del maestro. A veces no sabemos qué está viviendo la otra persona. Quizás está bajo mucha presión, tiene problemas personales o simplemente está lidiando con muchas dificultades en la escuela. Eso no significa que esté bien que te trate mal, pero pensar en esa posibilidad puede ayudarte a no sentir que necesariamente tiene algo personal contra ti.

Ayudante: Puede ser, aunque todavía me parece injusto. Yo no tengo la culpa de sus problemas.

Publicador (a): Y tienes razón. Sus problemas no justifican que te trate mal. Pero quizás podrías intentar algo que también recomendaba el artículo: hablar con él a solas y con mucho respeto, no para reclamarle, sino para decirle que notas que algo no está bien y que tú quieres hacer las cosas bien para que te vaya bien en su materia.

Ayudante: ¿Hablar con él? No sé si sea buena idea. Me da miedo que piense que lo estoy enfrentando y termine tratándome peor.

Publicador (a): Es comprensible que te dé miedo. Por eso la idea no sería reclamarle. Podrías acercarte con respeto y preguntarle qué puedes hacer para mejorar. Por ejemplo, podrías decirle: “Profesor, quiero mejorar en su materia. ¿Podría decirme qué estoy haciendo mal y qué podría hacer para obtener mejores resultados?”.

Ayudante: Suena bien, pero me pondría muy nervioso.

Publicador (a): Es normal. Hablar con alguien que tiene autoridad puede intimidar. Por eso podrías prepararte antes y pensar bien lo que quieres decir. El artículo cuenta el caso de una estudiante que hizo algo parecido. Habló con su maestro después de clases, le explicó que quería aprovechar la materia y le pidió algunos consejos. Para su sorpresa, el profesor cambió su actitud y hasta se ofreció a ayudarla.

Ayudante: Vaya, no sabía que algo así podía funcionar.

Publicador (a): Sí, y aunque no podemos asegurar que tu profesor reaccione de la misma manera, al menos estarías intentando resolver el problema de una forma tranquila y respetuosa.

Y si después de hablar con él la situación continúa o empeora, no tienes por qué manejarlo solo. Podrías hablar con tus padres o con otro adulto de confianza para buscar una solución.

Ayudante: Eso me tranquiliza un poco. Creo que primero debería leer el artículo.

Publicador (a): Me parece una buena idea. Si quieres, te lo envío por WhatsApp. Así puedes leerlo con calma y ver qué consejos te pueden servir. Después decides si quieres hablar con el profesor.

Ayudante: Sí, pásamelo. Lo voy a leer esta tarde. Gracias por escucharme, [nombre]. La verdad, necesitaba hablar con alguien.

Publicador (a): Con gusto. Y no te preocupes, no tienes que resolverlo todo hoy. Léelo con calma y, si quieres, después comentamos qué te pareció. ¿Vamos juntos a la siguiente clase?

Ayudante: Sí, vamos. Gracias, de verdad.